martes, 27 de mayo de 2014

Loca Infiel

                                                         
        

                                                            Prólogo

Cuando ha pasado un tsunami, al regresar, nunca encuentras lo que fue. Buscas en los escombros de tu presente partes del pasado para reconstruir tu futuro; pero hay piezas importantísimas que eran pilares y desaparecieron para siempre; entonces comienzas a construir un nuevo futuro y a escribir tu propia historia.

Ayer, ordenando el trastero encontré en una caja de cartón, otra caja de madera con el bloc de hojas de colores y una línea que un día cogí de la leja de la cocina. Era perfecto para mis secretos; <RECETAS DE COCINA> titulaba en rojo, con unos molinillos de café.

En aquellos días fue mi confidente, mi amigo, el que siempre estaba dispuesto a escucharme, regué de lagrimas sus hojas, tantísimas veces mis manos temblaron sobre él destrozadas de destemplanza, de desasosiego, de incertidumbre, desolación, rabia, locura, dolor. El placer, las nuevas sensaciones, lo que creí bien, y lo que dudé. Lo que desaprendí y también lo que afiancé. Las sensaciones y miedos  y mis descubrimientos sexuales; ese mundo aparte. Parecía que al escribir y leerlo me comprendía mejor; lo que da una magnitud de lo sola que me encontraba.  Sola  para lo que en ese momento se salía de mi mundo; "Mi Paco", mis hijos, mis padres, mis suegros, y demás familia. Amigas, sí, pero incluso habiéndolas eran de otro mundo. 

En este bloc escribí los momentos más amargos y los más excitantes de mi vida, y sé, que vendrán otros, pero este periodo marcó un antes y un después.

De todas formas ahora voy por aquí, a pesar de todo y sobretodo seguía  saliendo el sol cada día; ¿Acaso no es eso vivir?




                                                   ÍNDICE

Capítulo - Página                              Título  
        
1)             05/   - El Principio; Un Hombre de Badalona.
2)                     11/    -La Otra   realidad.                                                                    
3)            21/   - Sabor amargo.
4)            24/  - ¿Me puedo morir, por favor?
5)         28/  -  Ese chico de  ojos grises.
6)         34/  -  Igor; Espectacular sexo. Todo él, espectacular.
7)           41/  - "El Come-Coños"
8)           42/  -  El coche de los Orgasmos.
9)           51/  - ¡Los amigos de mi marido, parecen ser mis amigos!
10)      55/  - 2010 Julio Largas noches...
11)      57/  - 30 Minutos de excitación.
12)      62/   - Las noches son para el sexo.                                                   
13)      64/  - Lunes de Pasión.
14)      66/  - Una chupadíta entre los muertos...
15)      71/ - Quedadas en el chino. Igor y María cap. VIII.
16)      72/ -  Paco voló.
17)      75/ - Paquito y Yo; Sexo, Fuego, Vino. ¿El Reinicio?
18)      83/ - Balanza; ¿Unos Cuernos y un Divorcio o el Estado de Bienestar?
19)      87/- Masturbándome En El Baño y la Inapreciable Ayuda de Paco.
20)      92/ - Marie, a veces La Nuit.
21)      95/ - Mi Cena de Navidad
22)    103/  - ¿De dónde vienes, Mari? ¡Trágame tierra!
23)    110/ - Cuando la pasión manda.
24)    117/ - Vuelta a Igor Una razón para sobrevivir.
25)    119/  - Esta irresistible adicción.
26)    127/  - ¿Decide o Lamenta? Decido; Me Divorcio.
27)   130/ - NI tú, ni yo ni él, ni todo lo contrario.
28)   132/  - Hoy por Hoy...
29)   138/  - Alberto; Todo Privado.
       30)   150/   - Adiós verano.2011
       31)  155/  - Septiembre 2011 Tratado de Paz y Sexo 
       32)   162/  - Mary transformer vs Paco.
33)  168/ - Dos extraños.
34)   178/ - La Caja de los Truenos.
35)   196/  - ¿Quién es realmente mi marido?
36)   204/  -Isabel y Alberto; mis nuevos amigos
37)   208/  - El dinero del abuelo.
38)   224/ - Simulacro de despiste.
39)   226/  - Misión Posible.
40)  230/ - La hora de la verdad.
41)  237/ - Alimentando la duda.
42)   249/  - La Noche del Fin del Mundo.
43)   262/ - ¿Dónde está mi Paco?
44)  269/  - Archivando Pasado.


Loca Infiel 
Autor; Violeta Velasco.
Código: 1406041179177
Fecha 04-jun-2014 16:08 UTC

Licencia: Todos los derechos reservados


                      Loca Infiel estará a la venta en VERANO 2014.






domingo, 23 de febrero de 2014

Agosto 2010 - 30 Minutos de excitación.



He visto a Igor media hora; ha venido a la playa a verme.
Lo he llamado para saber cómo estaba, para oírlo en verdad. Tiene ese acento que tanto me gusta y me hace reír. La verdad, que su voz es de hombre más adulto pero es que él en sí, es más adulto de lo que realmente aparenta, y de lo que es. Tiene 33 años.

Me ha preguntado si quería que viniese y le he dicho que no podía hoy, pero me ha repetido;

- ¿Tú querer que yo vaya a verte? simplemente
- Pero yo hoy no me puedo ir a ningún sitio, ¿eh?
- Yo saber que tú estar casada bella…

Y ahí, se ha hecho un silencio.

- No, no estoy casada… ¿Por qué dices eso?
- Yo saber…

Y ha soltado esa carcajada que tanto me pone…

-¿Querer que vaya?, ¿sí o no? No ser indecisa; sí o no. Responde rápido, tú pensar rápido, ¿sí o no?
- Bueno, sí, pero es que no tengo mucho tiempo…
- Sólo verte, cinco minutos es bastante para mí.

A veces es tan Romeo, que me meo. No sabía que ponerme ni quitarme, madre mía en 15 minutos estaba aquí.

Unos jeans y una camiseta rosa marcando escote, una correa de cuero rosa y unas sandalias preciosas, me he soltado el pelo y listo,…a la calle. Hemos quedado detrás del centro comercial que hay a unos 200 metros de aquí. Cuando le vi aparecer se me aceleró el corazón. Aparcó poniendo el coche de escudo y con esa media sonrisa y esos ojos grises que me tienen "iluminá" se acercó a mí;

- ¿Cómo estás?

Al mismo tiempo que lo decía me agarraba por la cintura para darme dos besos pero con un enganche que me temblaban hasta las pestañas. Me encanta como huele, no sé qué perfume usa, creo que es él mismo el que huele así; su cuerpo, sus feromonas, su testosterona, su piel huele así, es un hechizo para los sentidos.

- Estás guapísima así vestida..
- ¿Cómo así vestida? - Contesté nerviosa y sonriendo sin parar.
- Sí, así, los jeans están fabulosos. - tocándome el culo -Decirte que tú me gustar mucho y yo pensar mucho en otra tarde que regalaste a mí..
-  Yo también pensar mucho en ti…

Nos dio una carcajada porque yo estaba hablando ya como él, en ruso.

- Tú ya ser casi rusa,..
- Bueno, eso es obra tuya.. - le he contestado con “segundas”. 
Eso ser bueno, muy bueno. ¿Tú querer que nosotros ver de nuevo? - No se puede preguntar esto con esa cara tan sensual.
- Bueno, no sé…
- No decir no sé; Sí o no, es sencillo, ¿tú querer verme de nuevo?

Y se me ha pegado a la boca echándome el aliento, le miraba y no podía soportar no besarle, estaba muy mojada..

- Es que para ti es muy sencillo.
- Yo saber, tú estar casada. Pero esa no ser la pregunta guapa -mirándome muy fijamente ha repetido - ¿Querer verme más?
- Sí.

Rotundamente le he contestado, la verdad que no podía decir; NO, y la pregunta era sencilla; ¿Sí o no?

- Por fin, una respuesta concreta; Sí.

Mirando hacia arriba mientras me sujetaba aun por la cintura, y muy rápido, no sé cómo, me ha dado un beso que me ha dejado KO.

- Te deseo…. 

Es un cabrón, sabe que me intimida, que me lo pone húmedo, lo sabe..

  - ¿Me deseas tú?
  - Sí…- Le he respondido nerviosísima. 
  -Bien, entonces esto es correcto. Llámame, estoy esperando a ti. No olvides.
        
Y me ha dado otro achuchón. Estaba muy excitado, he sentido su polla al momento y con un gesto disimulado me he atrevido a tocársela sobre el pantalón, no dejábamos de mirarnos, de ver la pasión en nuestros ojos, me lo hubiese comido allí mismo. Entonces me ha abrazado y le mordido el cuello, necesitaba hacerlo, la presión de saber que podían vernos daba más morbo a todo, y si no nos separamos hubiéramos follado allí mismo, sobre el capó del coche, pues me apretaba y la sentía cada vez más dura....me ha encantado ¡Está guapísimo de verdad!

Deprisa le he quitado las manos de mi cintura pues venía gente con un carro de compra al coche que había al lado y esto me ha bajado al suelo, a la realidad.

- Me voy, tengo que irme.
- Yo sé que tener que irte, llámame, no olvidar de mi…-mientras ya me iba cogiéndome la mano, sin soltarla esperando una respuesta con sus sugerentes ojos grises..
- Lo haré, suelta, tengo que irme.

No soltaba mi mano, la besaba, pasándome la lengua y mirándome fijamente, casi me derrito allí de recordar cómo me besaba el cuello, los brazos, la espalda, las tetas, me recorrió entera lamiéndome y dándome besitos. No fue sólo sexo, lo puedo garantizar. Hubo mucho cariño. Aunque después, cuando me dio la vuelta y la metió dentro de mí, dura y grande, me dio unos azotes que me puso el culete como un pandero!! 


Sospecho que este hombre me va a volver loca.

sábado, 22 de febrero de 2014

Semana Santa 2010 - ¡Los amigos de mi marido, son mis amigos!

Este Domingo pasado fuimos a un cortijo; un restaurante tipo cortijo andaluz, con plaza de toros, ermita, espacios verdes, etc.. Allí nos reunimos con otras parejas que lo saben todo, bueno la mitad de todo, lo mío sigue en secreto.

He de decir, que me sienta muy bien a mi amor propio y mi autoestima saber al menos que tengo mi SECRETO,  porque si no fuera así, estas reuniones con los amigos que te miran a ver si tienes ya astas incipientes, serían una tortura. Mis dos amigas y compañeras de fatigas estaban allí, son las únicas que lo saben.

¡¡menudo momentazo me ha pasado este día!!

Luis, por ejemplo, llamémosle así, es marido de mi amiga Celia....llamémosla así.

Fui con los nenes, los dos míos y cinco más a ver los caballos. No soporto verlo hablar en público, pero qué falso y embustero es, sí, Paquito sí. Que pocos huevos tiene, ¡le estoy tomando manía! Bueno, decía que estaba en las cuadras y aparece por detrás Luis. Comenzó a la tontería de;

-    Qué grandes están los críos María, qué guapos los tienes.
-   Sí, la verdad que están muy guapos y grandes, aunque estos no son míos todos, - Dije yo lo típico de estos casos
-       Ya, madre mía, eras una chiquilla cuando te conocí...
Esto me tocó los huevos, ¡Que frase más horrible!, parece que le esté hablando a una señora del Inserso en Benidorm, ¡joder, aun no, espérate!

Bueno, yo, mirándole en la confianza de ser casi cuñado mío, (Por Celia), continué la conversación con guasa, y tirando balones afuera pues ya sabía por dónde iban los tiros
Me distancié de él con el rollo de los nenes; No toques eso, ¡ven para acá!...  y él detrás; erre que erre.

-  María, ya sabes que a veces los hombres somos muy tontos, - me decía el pendejo-, y hacemos cosas que no pensamos con la cabeza, pero la familia siempre es lo primero - ¡me entraron unas ganas de agachar la cabeza y darle una cornada que no lo sabe nadie!-  Yo sé que Paco te quiere un montón, -¡A que se la meto, se la meto! -  y que esto pasará.
-        De que me hablas,… ¿de mis cuernos o de los suyos? – No pude morderme la lengua.
-        ¡Anda, anda! sé, supongo que te duele, lo siento no quería hacerte daño -Será capullo, le meto una cornada ¡seguro!
-        No me lo has hecho. . ¡Soleta!
- Tienes ganas de venganza ¿verdad?, eres muy temperamental y una mujer que levanta pasiones, pero no te veo capaz de hacerle eso te conozco unos cuantos años.- Tú no sabes a quien tienes delante, será posible el tío este.
-        Nunca se llega a conocer a una mujer del todo - le dejé caer con toda la chulería de John Wayne.
Se quedo preguntándose; ¿se lo suelto ahora o está despistándome?.

-   Lo único que te digo, es que si haces algo de lo que insinúas que no se entere, - Vaya, descubrió el fuego - y que sea con alguien, con un hombre que sepas que nunca te va a traicionar, ni tú a él; debe de ser totalmente un secreto, ¿lo entiendes?-Sí, Señorita Patro, me estudiaré la lección, le meto una cornada antes de irme-. A mí siempre me has gustado.
¡Pero qué sinvergüenza! Se me revolvieron las tripas de pensarlo con semejante culebra rastrera, con la peste que hecha en sí él, su olor a macho es rancio recién hecho. ¿Cómo se puede ser tan macarra?

Bueno, recogí a los 7 nenes con las dos manos, no sé como lo hice, y salí pitando de allí. 

Estoy, que no sé si contárselo a Celia, no quiera Dios que me tome a mi entre ceja y ceja, cuente lo mío y se líe aquí la marimorena. Voy a correr un tupido velo a esto porque es muy fuerte. También pienso, que es posible que Celia le haya contado a su marido algo mio, porque esta reacción de él no es normal, no muy normal. Siento que algo intuye y vino a probar. 

Para nada me follaría a este sujeto nunca me gustó y es el marido de mi amiga confidente.

Tengo la sensación de que me estoy metiendo ya en plena selva, estas aguas se vuelven cada vez más turbias y a veces hasta se me nubla la vista. ¡Tengo que andarme con pies de plomo!


Desde ahora en adelante, no contaré a nadie si voy o vengo, si salgo o entro, si veo o no veo. Será absolutamente un secreto.

Marzo 2010 - Una razón para sobrevivir; Igor.

Cada día paso por una calle en obras, están instalando fibra óptica de un operador telefónico.

Los hombres tienen el hábito de mirar cualquier falda que vuela ante sus ojos, es un acto mecánico. Estos días pasados me sucedió algo muy erótico.

Llevaba un vestido blanco con orquídeas muy pequeñitas ajustado al talle y con una falda mini justo encima de la rodilla. Me encanta ese vestido. Deja un hombro fuera mientras que el otro queda debajo de un pequeño volante que rodea todo el pecho. Me queda ideal.

Cogí una flor del jardín y me la puse en el pelo, unos jazmines pequeñitos. Siempre me gusta ir coqueta aunque vaya al Supermercado. El tacón para mi es fundamental, tengo decenas de zapatos, me encantan los zapatos y estas eran unas sandalias blancas con tiras rodeando la pierna, estilo romano….¡divinas!

Me sentía guapísima.

Cuando llevo a los nenes al autobús del cole, rodeo para no pasar por ahí, porque voy menos arreglada y ahí, precisamente ahí, hay alguien que ha despertado mi morbo.

De los tres que hay este es el más joven, más tímido y más guapo. Mientras que los otros dos dicen cosas apenas inteligibles, él, en un segundo plano sólo mira. Pero esa mirada lo pone por encima de los otros. Tiene unos ojos grises profundos y unos labios carnosos que con su seriedad y juventud lo hace rematadamente deseable y apetecible.

Pues bien, este día en concreto, iba totalmente preparada para hacer algo, decirle algo, pero era un asunto realmente imposible, pues en cuento me veían aparecer por la esquina, siempre sucedía lo mismo; dos balbuceando y él quieto mirando.

Seguí adelante y al regresar lo vi atravesar el jardín, esa era la oportunidad. Lo seguí. Iba directo a una tienda de esta de chinos a comprar cerveza para almorzar. Una vez dentro estaba en la cámara de las bebidas y me puse al lado de él, no necesitaba nada, pero era la ocasión para intercambiar unas palabras. Comprendí que sería imposible, pues se quedo mirándome el pobrecito con cara de no entender casi nada; Es ruso.

Le pedí que sacara un refresco verde al maracuyá frío pero del fondo, y me miraba a mí y a la cámara sin saber cómo agradarme. Se encogió de hombros y entonces esbozó una sonrisa y el local se iluminó, comenzó a sonar una música celestial sólo realizada por ángeles, y la física tomó un nuevo rumbo cuando el monitor de vigilancia del chino, anoto que se detenía hasta pararse del todo El Tiempo! ¡Qué tío más guapo, coño!, hizo que me temblaran las piernas. ¡Pero qué guapo!

¡Quería follármelo! Y no sabía cómo.

Nos marchamos de allí cada uno por su lado.

Al día siguiente, yo iba viendo como avanzaban en el trabajo temiendo cualquier día no encontrarlo más, pues aquello iba rápido Tenía que hacer algo. Entonces lo pensé; ya sabía qué.

Supuse, que todos los días lo enviarían al pobrecito a hacer el recado de la cerveza, y supuse también que seria a la misma hora. Y realmente supuse bien.

Hoy fui por la otra calle y esperé detrás de un coche a verlo aparecer y ahí estaba, con esos andares y ese culo que me tenían desorientada. Sabía que tenía pocas probabilidades de que me entendiera a la primera, y no sabía cuál de todas las frases pensadas y premeditadas le iba a soltar, tenía que verlo y tenerlo delante, entonces se me ocurriría algo y así fue.

Cuando me vio detrás de él alargó la mano y saco un refresco pues entendió que quería eso, se giró, y con una sonrisa y un gesto me quiso decir;

- ¿Esto? Querer esto? ¿lata?
Y yo le dije
- No. Tú. Querer tú.
         
Y le toque con un dedo bajo el ombligo mirándole a los ojos con la mirada más picara que pude sacar. Miró a un lado y otro a ver si nos observaba alguien, y me miró fijamente a los ojos encogiéndose de hombros con media sonrisa. Yo le volví a tocar más abajo aun con mi dedo, diciéndole muy despacito y totalmente claras mis intenciones;

- Tú.- Lo entendió perfectamente.
- ¿Dónde?
- ¿Coche? - Dije yo en una conversación casi sin palabras.
- Coche, sí. Después, no mi coche ahora.
- Después. ¿Hora?
- ¿Siete? - Preguntó él.
- Siete. ¿Tu teléfono?
- Oh sí, teléfono
Se fue a pagar, tomó un papel y lo anotó.

Bueno, tenía el tiempo justo para llamar a mi amiga, prepararlo todo y salir pitando de allí. Pero no veía muy bien cómo hacerlo pues a las ocho tenía que estar en casa, como mucho a las y media. No tenía tiempo y quería disfrutarlo bien. He ido corriendo a la cabina y lo he llamado;

- ¿Es posible 5 horas?
- ¿Cinco horas? Sólo viernes cinco horas.
         
Entendió que le decía que quería verlo cinco horas y no a las 5 de la tarde, pero entendí, que el viernes por la tarde no trabajaba, con lo cual disponía de esas cinco horas.

- Ok, ¿viernes a las 4 horas tarde? - Pregunté.
- Ahá, perfecto. Correcto. Cuatro horas tarde viernes vengo.
- Ok, yo esperar a ti aquí cuatro horas viernes tarde.
Y así, en este idioma de indios comanches hoy preparé una cita fantástica para el viernes. Un poco después entendí que él me respondía como yo le preguntaba; a lo indio. Porque tiene un español bastante aceptable. Por supuesto que cuando llegue le diré;

- Sigue al taxi.
Y me llevará el taxista con mi amante detrás al hotelito donde estuve con aquel señor fantástico de Badalona.

Ese 1’85 de hombre con 28 años máximo y los ojos más bonitos que he visto en mi vida, estará en mis brazos el próximo viernes. Apenas puedo dormir de pensarlo, me excita. Sé, me consta, me he fijado, de que además tiene una polla a mi medida.

Son las tres de la madrugada y no puedo dormir. Mi marido duerme y debe de estar en fase Rem, me voy a acostar y soñaré con su boca, me hace muy feliz.

Estoy cansadísima hoy pero tengo una sonrisa que tendré que modelar con escayola, si no quiero que me delate.
Lo primero que he de decir es que repetiré. Con este sí. Pues sé que no voy a enamorarme, ni hay problemas de que se enamore él. Es un encanto.


Navidad 2009 - ¿Me puedo morir? por favor...

Prefiero que se bajen con los abuelos a que estén viéndome y presintiendo mi dolor; yo, parece que me he acostumbrado a estar sola. Estos fines de semana disfruto de mi soledad. No me apetece oír a la gente reír, ni que vengan a tocarme al aguinaldo. Evito los compromisos de las compras todo lo que puedo; no me apetece salir. Saco los álbumes de fotos; cuando nació mi Fuensanta, que larga era, ¡así está ahora!, a mi Paco le dio por dejarse la perilla en aquella época, y sale en las fotos que parece ese, el de Montecristo ese. En el video del bautizo de mi hijo salen mis abuelos, gente que ya no está. Tiempo presente grabando tiempo pasado, rememorando mi vida por no querer vivirla, ahora. Pensar que no me ama ya no me duele porque escurrí todo el dolor que esto me hacía, pero pensar remotamente que desaparezca de mi vida, me produciría algo similar a la muerte; a querer irte ya. No puedo hacer nada para que me vuelva a amar; cuando dejan de quererte pasan a ignorarte. Es lo peor, gritar en la noche y que no te escuchen, y si lo hicieran nunca te respondan.

Aunque me miro al espejo y veo que estoy ajada, ojerosa, lánguida, me sobran pelos; cejas, bigote lindo, axilas,… ni que decir piernas, coño, tampoco lo arreglo; Paco llega de madrugada los sábados y a esa hora es normal que estés sin peinar sin pintar y durmiendo. Por la mañana del domingo, se marcha también; ¿cuando tenía tiempo de mirarme?; Nunca. ¿Para qué me iba a mirar yo?

Escuché en la tele cambiando canales, que una mujer lo abandono todo y se marchó con un hombre de Ecuador. Esas historias nunca habían sido “santo de mi devoción”, pero en mis circunstancias ésta si lo era; memoricé absolutamente cada frase y gesto de la madre que vía satélite hablaba desde allá, al marido y suegra, que le respondían desde la salita de su casa con la mesa camilla adornada de mantecados y polvorones. Ambos bandos comenzaron a remover la orza del pasado, hasta sacar a la superficie los posos de la misma; se reprocharon temas de antes de la boda.

Seguía el programa con periodistas, psicólogos, vocal de alguna asociación pro, "enteraos"... todos opinando sobre la vida de los otros, y juzgando, mientras, yo me quedé inmersa en mi burbuja, en ¿qué haría yo? ¿A quién juzgar? A quien culpar cuando yo te hice esto, porque tú me hiciste lo otro a partir de que yo te hiciera aquello...

La 1:28 marca el reloj de la cocina, estoy entera y no he llorado esta noche pero comienzo a recordar los días en los que nos conocimos, las cosas que nos decíamos, la subida en el 4latas al monte en el que todos los que fuéramos; cabíamos. Este tiempo me produce nostalgia y congoja, pero sigo... El día que se fue a la mili, a Ceuta que me lo mandaron más de un año, en nuestra impaciencia por encontrarnos a solas cuando venia apenas veinte horas; aguantando el frió por estar juntos, en un banco de piedra que helaba hasta la hipo-dermis mis nalgas,… por  estar juntos el vaho de la escarcha era las nubes donde se escondía nuestro amor, para besar en secreto, recordé los abrazos que le di a su chaqueta, esa que me prestó echándomela por los hombros esa noche y que aun tengo. Recuerdo sus lagrimas cuando vio la cara de nuestra primera hija  y las que echó el día que se perdió en el centro comercial tres horas, esas también las recuerdo; andaban mezcladas con las mías. Y del día de esa foto de enfrente también me acuerdo; Paco y su hijo, sus cañas de pescar y sus truchas y percas. Paco está presente en todos los momentos de mi vida, y ¿ahora qué?

Entonces sí, rompo a llorar, porque desde lo más profundo de mi alma el dolor punzante que destroza mi corazón al salir y que me revienta la vida, dejándome sin salida, no puedo concebir que todo esto se haya acabado. Yo creía que esto era toda una vida, yo no he olvidado nada de lo que vivimos, ¿cómo puede haber desaparecido todo? ¿Por qué ha cambiado tanto?, la culpa es mía, por dejar enfriar la pasión, por no saber estar siempre sexy o al menos sensual cuando llegaba. Ahora ya ni llega, ¿para qué cambiar?

Llorar y dormir me consuela,  hoy no escribo más.



Diciembre 2009 Sabor Amargo.

Desde que tuve esas tres horas con mi amante ocasional mi cabeza no deja de pensar en aquello que pasó; sus manos y sus besos, el sabor de su piel. Le volvería a ver pero no quiero eso, no quiero engancharme a él ni a nadie por eso decidí olvidar, pero ¿cómo olvidar? ¿Cómo?

Pues echando tierra al asunto. Y a otra cosa.

Anoche Paco estaba cariñoso. Yo, le miraba pensando en el otro y empezó a entrarme morbo, sí, un morbo tremendo pero tengo resentimiento, no olvido lo que ha hecho, más aun porque sigue haciéndolo.

Sin embargo me sentía muy sexi y deseada y pensé; Sólo es sexo, hazlo, demuéstrale lo que vales, que sabes hacer todo y más y que la culpa de no hacerlo ha sido sólo de él, que se montaba como Sioux sobre mi sin más decoro. Que se olvidó de atender la hembra que tiene y la cambió por una frutera, sí, eso es; frutera, rubia-furcia de bote sin caderas, chata de andares, y más fea que un lamento.

Pero quizás esa mujer le mete el dedo en el culo, o le pega, o lo viste de sirvienta, ¡yo qué sé!

Comencé a hacerle cosas que nunca le hice. Me miraba sospechosamente, le di bocaditos en los pezones y chillaba de placer, me aproveché y le di uno más fuerte de lo normal;

 -¡Ah!, ¡Ostras que me haces daño! Mari no seas bruta!

Me reía para mis adentros, ¡pero qué satisfecha estaba!
Entonces seguí, lo tenía en mi poder pero todo se lo hacía con rabia, no podía soportarlo, reconozco que aun no.

Fue un sexo fuerte, nada de caricias, nada de amor. Cerré los ojos y pensé en aquel hombre, en como lamía mi sexo contra la pared, en sus embestidas, en lo que disfruté, en la princesa que me hizo sentir en esas tres horas.

Después vino lo peor. Se podía haber callado estaba todo bien así, pero tuvo que decir;

-  Sabes que te quiero, ¿verdad?, ¿Lo sabes?...

Lo miré de soslayo y le contesté;

-  Y yo a ti,... amor.

Y me fui a ducharme, a llorar a escondidas mientras me caía el agua y limpiaba sus manos y mis pensamientos; el agua que arrastraba mi tristeza. Sentí las manos del hombre de Badalona, las recordé mezcladas con las mías, me aferré entrelazando mis dedos con los suyos; hubiera deseado en ese momento que tirando de mi como un ángel me sacara de allí; de la ducha, de la casa, de mi dolor, mi prisión, mi castigo.

Me puse el camisón como cada noche y me metí en la cama con mi enemigo. Así lo sentía. Le di la espalda y me abrazó; esto me hizo llorar de nuevo, me hizo recordar lo que estaba haciendo de mi, pero no consentí que notara lo más mínimo que volvía a hacerme daño.


No. Ya no más.

Noviembre 2009 - Una verdad loca; Descubrir una infidelidad.

A veces las cosas son muy obvias y voluntariamente las ignoramos; no es posible, no. Eso no puede ser.

Tenemos miles de dudas y preguntas que se quedan dentro; por no empezar. Mientras que no nos daña, la dejamos ahí, sí, a la duda me refiero. La vamos dejando que crezca y se haga fuerte y demoledora, que nos silencie. Después, años después he comprendido, ¡qué necesaria es la transparencia y sinceridad de tu amado/a, acompañada de la tuya propia! Será lo único que mate a la duda en tus armarios, en tu sofá… Pero la vida es larga, sí, larga; para cometer errores, corregirlos e incluso volverte a equivocar.

Una palabra vale más que una realidad. Un juramento lo arregla todo, es lo mejor para seguir engañándote;

<<Te lo juro>>.

Mágica frase breve para el ciego que no quiere ver, o mejor dicho; para el que ve y no quiere aceptar. Pero la verdad siempre cae aplastante, sólo, como todo, es cuestión de tiempo.

Jamás había tocado su móvil, no era objeto de mi deseo, en sí no tenía nada que me atrajera. Pero el día que debe de ser; simplemente es.

Fue en Junio, acabábamos de llegar de fin de semana; el primero de las vacaciones escolares de verano. 

Parecía que día a día nos queríamos más, éramos felices. En realidad pensaba que nadie me podía querer más en el mundo y que el mío, mi mundo, no era nada si no estaba él. Me sentía muy cómoda y segura en la vida, tanto que ni reparaba en ello.  Sentirle cada vez que me abrazaba era sentir la protección y el amor más grande. Mi marido era, el eje en el cual giraba toda mi vida. Todo empezaba y acababa en él; En Paco. Las parejas tienen sus rutinas, nuestra historia la escribíamos así;

Ese día mientras bajábamos bultos en la puerta, dejó su móvil revuelto con las bolsas en la mesa de la cocina. Desde afuera me dio una voz;

- Mari, voy a guardar el coche a la cochera.

La misma escena de los últimos once años, pero esta era el principio del fin.  Sonó un mensaje, fui a la cocina pues inmediatamente pensé que era algo referente a los críos que estaban en casa de mi suegra tres pisos más abajo; eran las 11 de la noche, lo primero que sentí fue preocupación, un sobresalto, nunca una desconfianza.

“Gestoría Retes; No sé si podr soportar sto muxo +, cada fin d smna k t vas m muero. Vendrs mñna? T kiero>”

Lo leí, una y otra vez, no; eso no podía ser.

 <Quizás se equivocó. Pero tenía memorizado el numero; ¡”Gestoría Retes”. Bueno, eso no significaba nada. Quizás aun así se equivocó. Quizás envió a otro número, el de mi marido por error, a veces pasa, los dígitos de los móviles son pequeños, a lo mejor no se puso las gafas y hay alguien que se llama como él, "Paquito" es un nombre "multinacional", quizás, quizás, quizás…>

No supe qué hacer. No tenía tiempo de pensar ni de calmar mi ansiedad. Tampoco quería que viera que lo había leído; lo borré.

La verdad es, que no quería ni verlo, no quería que existiera ese momento. No podía pensar, pero al pensar en él se desmoronaba todo, no, no era posible. Seguro que era un error; mi Paco no,

< ¿Te has vuelto loca María? ¡Te ama chiquilla!>

Pero en mi cocina, en mi casa, esa noche desde su móvil cayó la semilla de la duda.

Escuché el golpe al cerrarse la puerta y mi mente iba y venía de una palabra a una escena, de un momento a unas letras, un nombre; Gestoría Reyes. Rápidamente atravesé el pasillo y me metí al baño. Cerré la puerta con el pestillo; nunca lo hacía pero esa vez necesitaba tiempo.

<Estás dándole una magnitud muy grande a esto, no sabes nada, es una equivocación,… estoy segura. ¿Cómo eres tan tonta de ponerte así por una equivocación?> – Me repetía continuamente mirándome al espejo, y tocándome la cara, los labios, el pelo…

-  ¿Estás en el baño?...- Tóc- Tóc. Y escuché sus pasos que se alejaban.

Abrí la ducha y deje caer el agua. No sé por qué hice esa idiotez; no quería encontrarme con él cara a cara. Era una situación ridícula, ¡Yo no había hecho nada!

-  Sí, me estoy duchando, salgo ya.

Enseguida me asaltó de nuevo la duda:

< ¿Por qué no ha girado el pomo y ha intentado entrar? ¿Por qué no se ha metido en la ducha conmigo? ¡Está en el baño de los críos!, ¿Por qué ya no quiere mi gel de leche?, o ¿Es que le da igual mi gel de leche? ¿Lleva arañazos? ¿Algún chupón?; seguro.>.

Entré en el bucle mareante de las “absurdas-sin-respuesta” que como un tornado fue creciendo hasta tomar dimensiones descomunales y devastadoras, como iré contando.

Esa noche hice como que dormía antes de tiempo pero en realidad no concilié el sueño en toda la noche. Sabía que algo estaba sucediendo. Hay algo dentro de ti que te avisa, no te engaña; aunque necesitemos la mentira para seguir. Entonces empiezas a atar cabos, y ves la mentira, ¡La ves!

- Aquel día que bajó deprisa a comprar una espuma de afeitar distinta, que no necesitaba.
-  Esa forma de andar pegado todo el día al móvil.
- Las llamadas que dice siempre; que se han equivocado
- Cuando estuvimos en el campo y se metió al coche cuatro veces a hablar.
- La comida semanal, que nunca la ha habido.
- Ese olor que trae a veces, que no es que no sea suyo es simplemente otro olor.

Había pasado una semana y aquello me roía como carcoma, notaba el miedo incrustado en mi píloro, mi cólera contenida, en la desesperación de no querer saber la verdad aunque la perseguía. Era la noche perfecta; los nenes estaban abajo.

No sé de dónde saqué el impulso para coger su teléfono y esconderlo; lo metí en una bolsa y lo enterré en el rosal por si sonaba.

Acababa de llegar y no comprendía que no apareciera su móvil; empezó a llamarse desde el teléfono de casa. Se puso loco buscándolo, ahí me di cuenta de que estaba cada vez más en lo cierto.  Salió hacia el polígono industrial como opción de que hubiera quedado en la nave; mientras yo lo cogí, y exactamente con el estilo d mi Paco envié un mensaje a Gestoría Reyes.

“¿Recuerdas lo que hablamos?Tengo una sorpresa para ti.”

Era un mensaje que si no era “ella” pasaría como un mensaje equivocado más, pero cuando saltó el teléfono con la respuesta lo cogí y me agaché de cuclillas para leerlo, no podía; aun no lo había hecho y ya me dolía el corazón.

Pensé incluso en borrarlo sin leer, no sabía si estaba preparada para hacerlo;

“ T e dixo alguna vz kt kiero?.bss.“

Cuando entró por la puerta me encontraba rota en el sofá. Todo lo que me pasaba por la mente con furia se me helaba al pasar por el corazón, se lo lancé a la cabeza, literalmente;

-  ¡Ahí tienes tu puto teléfono! – colisión con frontal izquierdo.

Gritos, llantos, peleas, portazos.

Andaba por la casa con la bata entreabierta, llevaba tanta velocidad que se abría en las curvas que daba, mi cabello ondulaba al viento como si realmente volara; parecía en el espejo del pasillo que me hubiera vuelto Drácula.

Fue una amenaza de guerra en la que cada uno estratégicamente y sin tiempo para reaccionar, posicionaba sus piezas; sus preguntas, sus respuestas. Una noche larga de tensión, de ultimátum, de separación de los lindes de la casa. El territorio Sur para mí; la cocina. El norte para él; su despacho.

En mi cocina, grande, en forma de ele, y dentro de la ele una galería donde tengo secadora, plancha escobero, despensa etc. tenía mi rincón con un sofá y una tele. Para desayunar los nenes. Con mis amigas, para el café. Para escribir, para chatear mientras controlo la cena, incluso alguna siesta; mi rincón.

En la zona norte, el despacho era sombrío; pero él sólo lo utiliza de noche, y allí tiene su rincón con sillón, televisión, video juego y ordenador en la mesa.

Para los enfrentamientos se utilizaba la parte central que era territorio neutral; el comedor, nuestro dormitorio y su baño, y dos metros de pasillo. Esto aunque es poco, era de una utilidad tremenda, era como el estrecho de Cádiz; por huevos tenias que pasar por ahí.

Yo no soy científica ni nada que se le parezca, pero me resulta cuanto menos peculiar ese comportamiento;

Todas nuestras guerras se ejecutaban así, y es un hecho muy común en las parejas esto de la territorialidad. En una casa cada uno se atrinchera en sus m², y si casualmente el “enemigo” te acecha y sorprende en tu lado, la cocina por ejemplo, pues como si fuera sólo tuya en escritura pública ante ilustre notario, reaccionas así;
- ¿A qué vienes? Se puede considerar primer aviso, al tres disparo.
-  A beber agua, ¿puedo?- se considera solicitud; vale.
-  Puedes. . solicitud aceptada.

Si se demora en salir y comienza conversación en territorio hostil, enseguida se “empuja” al otro hacia la zona neutral; lo echas de la cocina. Y entonces ahí, ya se está tranquilamente discutiendo; el comedor es el lugar.

Las semanas y meses siguientes llegué a enfermar, muy enferma. Creo que no recuerdo tanto dolor tan físico en mi vida; me dolía realmente el corazón. Estaba como loca; no podía comer, nada me entraba, los kilos me caían por el pasillo como coágulos de desamor de 50 grs cada uno; perdiendo nueve kl en dos meses. No dormía. Gastaba más de trescientos euros en teléfono llamando a mi marido; lo hacía cien veces al día, después a mi amiga, a mi madre.

No sabía qué hacer, pensé en dejarle y tampoco podía. Tenía que decidir pero no tenía más fuente de ingresos. Ni fuerzas siquiera para pensarlo, estaba derrotada.

La mentira es una nube que lo cubre todo; no permitía ver más allá de lo que en ese momento sucedía, la amenaza de lo que se acercaba era invisible. Era como cuando intenta tragarte el mar; no sabes qué sucederá dos minutos más allá, sólo existe ese momento confuso y fugaz, que no da tiempo a pensar nada más que en sobrevivir, ese instante. Sin saber después qué...

Así vives una situación de infidelidad; ¿Qué sucederá mañana?, ¿Qué sucederá esta noche?, ¿Qué pasará cuando venga? ¿Qué estará pasando ahora?

Han pasado cuatro meses, y ahora no sé muy bien si me llamo María o nunca me llamé así. Pero aquí todo sigue igual, ya me dejé llevar por la corriente kilómetros más abajo por la ladera, ya dije; Basta, no puedo más.....y aquí sigo.